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Posts Tagged ‘trayectoria condílea’


Como concluí en una entrada anterior, siempre que rehabilitemos a un paciente sin alteración de las articulaciones temporo-mandibulares, o a un paciente con disfunción de origen muscular realizaremos una oclusión orgánica, una oclusión basada en la desoclusión. Pero si el paciente presenta una alteración articular, como hay un principio básico que no podemos evitar, que es proteger al elemento débil, realizaremos siempre una función de grupo, para que sean los dientes los que soporten la mayor parte de la carga realizada. Por lo tanto y dado que el esquema más utilizado es la oclusión orgánica, vamos a analizar cuáles son los factores que van a contribuir a la desoclusión, son los siguientes:

  • Factores anatómicos individuales
  • Factores posteriores. Las ATM
  • Factores anteriores. Sobremordida y resalte
  • Factores intermedios. Curva de Spee y curva de  Wilson

Factores anatómicos individuales

Cuando hablamos de los factores anatómicos individuales nos referimos a la anatomía del sector anterior y posterior. Ambos sectores presentan los 4 niveles de la oclusión, cúspides, rebordes, surcos y fosas y estos deben estar donde la biología y la función los ha colocado, deben estar alineados correctamente, lo que se denomina alineación tridimensional individual, para de esta forma, favorecer la desoclusión. Como ejemplo podemos observar las crestas triangulares de un molar, éstas tienen una forma triangular con base hacia la fosa central, si invertimos el triángulo 180º se dificulta la desoclusión porque interferirá con la cúspide antagonista en los movimientos excéntricos en el lado de no trabajo.

La idea principal es que con la anatomía dental podemos favorecer la desoclusión, por lo tanto, cuando restauremos los dientes bajo cualquier método, imitemos en todo lo posible a la naturaleza.

Factores posteriores

Los factores posteriores son aquellos que dependen de la anatomía de la ATM, son factores fijos, factores que no podremos modificar con nuestra rehabilitación. Son dos, la trayectoria condílea y el ángulo de Bennett. A mayor valor, mayor desoclusión. Una vez más, la anatomía nos favorece la desoclusión. La muestra evidente de este mecanismo de desoclusión lo podemos observar en el paciente desdentado total. Si al mismo le colocamos dos rodetes, articulados borde a borde, con las curvas posteriores adecuadas, cuando realicen un movimiento de protusión, los rodetes se separaran por la zona posterior, hecho que se conoce por el “fenómeno de Christensen” y al realizar un movimiento de lateralidad, se separaran sobre todo en el lado de no trabajo, hecho que se conoce por el “fenómeno de Duce”.

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