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¿Qué caracteriza una clase extraordinaria de una mediocre? ¿Qué hace un profesor para que sus clases sean inolvidables? Para comprender qué hace que tenga éxito la docencia, debemos explorar tanto los principios como las técnicas. Ken Bain enumera 7 principios básicos que son comunes en todos los grandes profesores

Crear un entorno para el aprendizaje crítico natural

Natural, porque los estudiantes se topan con las habilidades, hábitos, actitudes e información que tratan de aprender, hilvanadas entre preguntas y tareas que encuentran fascinantes y genuinamente interesantes.

Crítico, porque los estudiantes aprenden a pensar críticamente, a razonar a partir de evidencias, a examinar la calidad de sus razonamientos usando una variedad de estándares intelectuales, a cuestionar su propio pensamiento y el de otras personas.

Las personas tienden a aprender más efectivamente cuando intentan resolver problemas que consideran intrigantes, atractivos o importantes. Son capaces de hacerlo en un entorno que los desafía, pero que les da apoyo y en que sienten que tienen el control sobre su propia educación. Pueden trabajar en colaboración con otros estudiantes para superar los problemas. Creen que su trabajo será considerado justa y honestamente y pueden probar, fallar y recibir realimentación de estudiantes con más experiencia antes e independientemente de cualquier juicio sobre sus esfuerzos

Conseguir la atención de los estudiantes y no perderla

Intentan captar la atención de los estudiantes con alguna acción, pregunta o afirmación sugerente.  Comienzan sus clases con una pregunta que motive o con un problema que plantee asuntos de manera que los estudiantes nunca antes hubieran pensado o utilizan estudios de casos o guiones basados en objetivos que resulten estimulantes

Comienzar con los estudiantes en lugar de con la disciplina

Empiezan con algo que preocupa a los estudiantes, o que ya saben, o creen que saben, en lugar de proponer una tabla de contenidos o una teoría. Muchos se fundamentan sobre el método socrático. Arrancan desde lo sencillo y desde ahí progresan hacia lo complejo.

Buscar compromisos

Los profesores excepcionales piden a sus estudiantes un compromiso con la clase y el aprendizaje. Piden a sus estudiantes que decidan si de verdad quieren seguir los objetivos de aprendizaje de forma escrita

Ayudar a los estudiantes a aprender fuera de clase

Los profesores hacen en el aula lo que creen que ayudará más y animará a sus estudiantes a aprender fuera del aula, entre una clase y la siguiente. Planean sus cursos hacia atrás, decidiendo lo que los estudiantes deberían ser capaces de hacer al final del curso, trazando un mapa de desarrollos intelectuales a lo largo del mismo, con el objetivo de animar a los estudiantes a aprender por si mismos, atrayéndolos hacia el aprendizaje en profundidad

Atraer a los estudiantes al razonamiento disciplinar

Los profesores más efectivos utilizan el tiempo de clase para ayudar a los estudiantes a pensar sobre la información y las ideas a la manera de los eruditos de la disciplina. Piensan en su propio razonamiento y hacen que los estudiantes sean explícitamente conscientes de ese proceso, empujándolos continuamente a hacer lo mismo. No piensan sólo en términos de enseñar su disciplina; piensan en enseñar a los estudiantes a comprender, aplicar, analizar, sintetizar y evaluar evidencias y conclusiones

Crear experiencias de aprendizaje diversas

El cerebro adora la diversidad. Para alimentar este apetito, los profesores excepcionales dirigen las clases  de muchas maneras distintas. Los auténticamente mejores profesores  ofrecen u  equilibrio entre lo sistemático y lo desordenando

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En uno de los apartados del libro el autor desarrolla cuáles deben ser las preguntas que todo docente debe hacerse cuando prepara sus clases, o un curso. Las podríamos resumir en las siguientes:

  1. Piensa por un momento en la clase de preguntas que te haces cuando preparas las clases. Comenzar escribiendo la cuestión más importante a la que se enfrenta el curso. Hacer un listado de preguntas que uno necesitaría para explorar cómo abordar la cuestión más importante.
  2. ¿Qué promesas intelectuales puedes hacer a los alumnos? Invitar, porque aprender es un problema de dos. Del que enseña y del que quiere saber. El saber no se conjuga en imperativo.
  3.  Cómo puedo proporcionarles la situación adecuada para que sean capaces de razonar y contestar –más allá de la memoria– a las cuestiones clave
  4. ¿Qué modelos mentales traen sobre mi asignatura y cómo voy a desafiarlos? ¿Qué les va a parecer extraño y que les va a parecer familiar?
  5. ¿qué información necesitan entender mis alumnos para responder a las principales preguntas del curso? ¿Cómo podrán obtener esa información de la mejor manera posible? ¿Qué incluiré en mis clases? Es una pregunta que debe enfocarse desde los que necesitan los estudiantes para aprender, y no con lo que el profesor intenta hacer.
  6.  ¿Cómo ayudaré a los estudiantes que tengan dificultades a la hora de comprender las preguntas y de utilizar las evidencias y los razonamientos para responderlas?
  7. ¿Cómo enfrentaré a mis estudiantes con problemas conflictivos? ¿Considero que lo que enseño es un cuerpo de conocimientos inmutable que los estudiantes deben memorizar necesariamente?
  8.  ¿Cómo averiguaré lo que ya saben y lo que esperan del curso?
  9. ¿Voy a enseñarles algo sobre cómo aprender? ¿Estimulo la reflexión sobre el aprendizaje y sobre cómo mejorarlo?
  10. ¿Cómo averiguaré la forma en que están aprendiendo mis estudiantes antes de calificarlos? Los mejores profesores creen que la mayoría de los estudiantes pueden aprender, buscan formas que ayuden a todos a conseguirlo. Se preguntan cómo animar a los estudiantes a pensar en voz alta y cómo crear una atmósfera no amenazadora en que puedan hacerlo. Buscan y aprecian el valor individual de cada estudiante.
  11. Cómo me comunicaré con mis estudiantes de manera que los mantenga pensando continuamente
  12. Cómo explicaré de forma comprensible los estándares con lo que calificaré sus trabajos y cómo conseguir que ellos mismos pudieran aplicarlos

En una próxima entrada hablaré de como estos grandes profesores dirigen sus clases.


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Acabo de leer un libro que recomiendo a todos aquellos que se dedican de una manera o de otra a la docencia. El libro es “Ken Bain, Lo que hacen los mejores profesores universitarios, PUV, Valencia, 2006.”  El libro es un estudio sobre lo que hacen y piensan los mejores profesores universitarios con el objetivo de concluir algunas prácticas que puedan ayudar a otros. El libro puede resumirse en dos preguntas: ¿Qué hace que algunos profesores tengan éxito con estudiantes de formación diversa? Y ¿cómo conseguir resultados de aprendizaje extraordinarios? El autor define a los mejores profesores como aquéllos que son capaces de generar un aprendizaje en profundidad. Es decir una influencia duradera e importante en la manera en que la gente piensa, actúa y siente. Un aprendizaje excelente es aquél que consigue desarrollar intelectual y personalmente al alumno.

Las cuatro conclusiones principales del libro:

  1. La clave del buen profesor que conoce bien su materia (la erudición no tiene necesariamente una correlación con la buena docencia) es que ha desarrollado la capacidad de reflexionar sobre cómo se llega a saber lo que se ha de saber en la disciplina que explica. Metacognición: razonamientos sobre la manera de pensar
  2. ¿Tenemos como objetivo que nuestros alumnos aprueben los exámenes o que comprendan y asimilen ideas para aplicarlas incluso fuera de nuestras clases? ¿Cambian los estudiantes su forma de pensar asistiendo a nuestras clases?
  3. Desafiar intelectualmente a los alumnos
  4. El desafío intelectual se consigue fundamentalmente a través de las preguntas

¿Qué motiva a un alumno

Hay que conseguir que el alumno quiera saber algo, que le importe saberlo. Ese es el gran secreto

  • Se consigue a través de las preguntas radicales, llevar las cuestiones concretas a un contexto en el que aparezcan relacionadas con preguntas generales, a sus dudas y situaciones concretas. La gente aprende de manera natural mientras intenta resolver problemas que le preocupan. Sugerir una intriga de la que cualquiera quiere salir. Los seres humanos somos animales curiosos.
  • Es más fácil que las personas disfruten de su educación si creen que están al mando de la decisión de aprender, y no manipulados por una recompensa externa como pueden ser las notas.
  • Los estudiantes mantendrán su ilusión mediante expectativas positivas que sean genuinas, estimulantes pero realistas, y que tomen en serio su trabajo.
  • Los mejores profesores establecen estándares altos y muestran una gran confianza en la capacidad de los estudiantes para lograrlos.
  • Gran exigencia pero con oportunidades para revisar y mejorar un trabajo entes de ser calificado. Aprender de los errores en el proceso.

En la próxima entrada hablaré de cuales son las 12 preguntas esenciales que todo docente debería realizar antes de preparar sus clases.

La sonrisa gingival


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La sonrisa gingival es un reto cuando nos disponemos a rehabilitar el sector anterosuperior. Todos sabemos, que muchos de los problemas estéticos que nos enfrentamos pueden  subsanarse si  el paciente ,en sonrisa máxima, no enseña los bordes gingivales. En el caso que el paciente los enseñe, el primer paso es  decidir cuando es una sonrisa gingival e intentamos solucionarla o cuando no lo es. Esta decisión puede ser muy subjetiva.  El Dr. Vincent Kokich Jr., realizó un estudio sobre los criterios estéticos de la sonrisa gingival  en tres grupos diferentes de personas, uno formado por ciudadanos, otro formado por ortodoncistas y un último grupo formado por médicos generales. Los resultados fueron los siguientes: las personas sin formación médica ni odontológica consideraron que la sonrisa dejaba de ser estética cuando se mostraban más de 3mm de encía, los ortodoncistas pusieron el umbral en 2mm y los médicos generales, sorprendentemente, lo pusieron en 4mm. Por lo tanto lo primero que debemos saber es si el paciente considera su sonrisa gingival un problema o no. El segundo paso, una vez diagnosticado que la sonrisa gingival es un problema, es saber cuál es su causa, para de esta manera, poder solucionarla. Las causas de la sonrisa gingival son las siguientes:

  1. Labio superior corto
  2. Labio superior hipermóvil
  3. Rama mandibular corta y crecimiento excesivo del maxilar superior
  4. Erupción excesiva del sector anterosuperior, lo que implica, una gran sobremordida
  5. Desgaste del sector anterosuperior con una erupción compensatoria del mismo
  6. Erupción activa alterada
  7. Erupción pasiva alterada

En sucesivas entradas desarrollaré cada una de estas situaciones


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La colocación yuxtagingival o supragingival del margen de nuestras preparaciones no requiere ninguna manipulación de los tejidos blandos, a diferencia de la colocación del mismo intrasulcarmente. En estos casos, debemos cumplir satisfactoriamente los objetivos siguientes:

  • Colocar el margen a la profundidad planificada
  • Proteger los tejidos blandos para que no se desgarren ni sangren
  • Controlar el fluido intrasulcar
  • Obtener un acceso adecuado del margen para el material de impresión

Para conseguirlo deberemos utilizar un hilo de retracción adecuado que colocaremos dentro del surco. El procedimiento clínico dependerá de la profundidad del surco

Surco superficial

Surco de 1,5mm o menos. En esta situación colocaremos el hilo retractor a la misma distancia que vamos a poner el margen, es decir, entre 0,5 y 0,7mm, consiguiendo con ello que el hilo nos indique claramente el límite de la profundidad de la preparación. Debido a que a nivel interproximal el surco es más profundo, entre 2,5 y 3mm, colocaremos el hilo en esa zona a una profundidad entre 1 y 1,5mm. Con este procedimiento habremos conseguido dos de nuestros objetivos, colocar el margen a la profundidad deseada y la protección del tejido blando para evitar dañarlo.

Para crear el acceso adecuado al material de impresión y controlar el fluido intrasulcar, utilizaremos un segundo hilo de retracción que colocaremos entre el margen y el tejido blando. Un error frecuente en este paso, es empaquetar demasiado este segundo hilo, con lo que empujamos hacia apical el primero, pudiendo dañar el epitelio de unión. Este segundo hilo lo retiraremos en el momento de tomar la impresión y finalizada la misma retiraremos el primero, teniendo la precaución de mojarlo, para evitar desgarros del tejido blando.

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Surco promedio

 Surco entre 1,5 y 2mm. en estos casos, antes de realizar el margen, colocaremos dos hilos retractores. La utilización de dos hilos abrirá correctamente el surco y nos permitirá realizar el margen de forma más fácil. Colocaremos el segundo hilo a la profundidad que vayamos a colocar el margen, es decir, a la mitad del valor del sondaje sulcar. Una vez tallado el margen, colocaremos un tercer hilo, que retiraremos en el momento de tomar las impresiones. Una vez realizado este paso, retiraremos los dos hilos que quedaban

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Surco profundo

Surco de más de 2mm. En estos casos, si la situación lo permite, lo ideal es realizar una gingivectomía para conseguir un surco superficial. Una vez cicatrizado adecuadamente el tejido blando, procedemos como he explicado anteriormente. La reducción de la profundidad del surco es infinitamente mejor que colocar el margen intrasulcarmente, ya que en ese caso el riesgo de recesión del tejido es muy alto. Si decidimos no realizar la gingivectomía el protocolo será el mismo que en un surco profundo, es decir dos hilos retractores, colocando el segundo a una profundidad que suponga la mitad del valor del sondaje y un tercer hilo para la toma de impresiones.

En aquellos casos donde el tejido sea extremadamente fino, nunca debemos colocar el margen intrasulcar, ya que el riesgo de recesión es muy alto.


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Hoy en día, como clínicos, cuando nos enfrentamos al reto estético y cosmético de rehabilitar el sector anterior, disponemos de muchas posibilidades. Podemos elegir entre una gran variedad de materiales y opciones restauradoras. Sin embargo, independientemente del material y la opción elegida, sólo disponemos de tres opciones en cuanto a la colocación del margen de nuestra restauración: supragingival, yuxtagingival e intrasulcar, decisión fundamental si queremos mantener la salud periodontal en el tiempo.

Como tan bien explica el Dr.Frank Spear en uno de sus artículos, clásicamente, en la odontología restauradora, sólo se colocaba el margen supragingival en aquellas zonas donde no existía una preocupación estética. En los últimos 30 años este concepto ha evolucionado mucho. La técnicas adhesivas actuales junto a la existencia de materiales altamente traslúcidos, permiten situar el margen yuxta o supragingival incluso en zonas donde la exigencia estética es muy alta. Independientemente del tipo de restauración y del material escogido, la colocación del margen dependerá de dos factores fundamentales: la localización de la cresta ósea y la profundidad del surco

Localización de la cresta ósea

Según la localización de la cresta ósea a través de un sondaje periodontal, nos encontramos con tres posibilidades:

Cresta promedio. Es aquella situación donde el sondaje nos revela 3mm de tejido hasta la cresta ósea, posiblemente 1mm de conectivo, 1mm de epitelio de unión y 1mm de surco. En estas situaciones el margen solo se puede colocar intrasulcarmente  0,5mm como máximo, sino queremos invadir el espacio biológico

Cresta alta. Es aquella situación clínica donde el sondaje nos indica menos de 3mm hasta la cresta ósea. En estos casos no estaría indicado colocar el margen de nuestra restauración intrasulcarmente.

Cresta baja. El sondaje nos muestra un valor superior a los 3mm. Si situamos el margen a una profundidad de 0,5mm y teniendo en cuenta que en este tipo de situación clínica la incidencia de recesión gingival es muy alta, corremos el riesgo que con el tiempo se exponga el margen de la restauración. Frente a este dilema tenemos tres opciones. Colocar el margen supragingival para traumatizar lo menos posible el tejido y evitar de esta forma la recesión. Colocar el margen a 2,5mm de la cresta ósea o realizar una gingivectomía y convertir el caso en una cresta promedio.

El problema de las situaciones con cresta baja, es la variabilidad que existe en la medida del espacio biológico como mostraron en sus estudios Vacek y colaboradores. Si por ejemplo tenemos a un paciente con un sondaje de 5mm, podemos enfrentarnos a dos situaciones muy diferentes: una donde exista 1mm de conectivo, 1mm de epitelio de unión y 3mm de surco, u otra donde exista 2mm de conectivo, 2mm de epitelio de unión y 1mm de surco. El manejo clínico sería muy diferente en una situación o en otra.

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Por ello clínicamente el Dr. Frank Spear recomienda en su artículo  basarse en la profundidad del surco más que la distancia a la cresta ósea, reconociendo la dificultad clínica que ello supone, ya que es fácil, cuando sondamos, introducirnos en el epitelio de unión sin darnos cuenta.

Profundidad del surco

El primer paso para poder basarnos en la profundidad del surco es la salud gingival. la presencia de inflamación invalida esta técnica por la facilidad que tenemos de invadir el epitelio de unión e incluso el conectivo, cuando sondamos sin darnos cuenta. Una vez conseguida la salud gingival nos podemos encontrar con tres situaciones:

 Surco superficial. Surco de 1,5mm o menos. En esta situación podemos colocar el margen de la restauración entre 0,5 y 0,7mm, minimizando, de esta forma, el riesgo de invasión del espacio biológico

Surco promedio. Entre 1,5 y 2mm. Podemos colocar el margen a una profundidad que suponga la mitad del valor del sondaje del surco, pero teniendo en cuenta que este tipo de paciente tiene un alto riesgo de sufrir recesión gingival

Surco profundo. Mas de 2mm. En este caso debemos realizar una valoración estética para saber si podemos realizar una gingivectomía y convertir el caso en un surco superficial, o colocarlo a una profundidad adecuada que permita que no se visualice el margen en caso de que exista una recesión gingival con el tiempo, a pesar que este tipo de situación es la menos previsible.

En la próxima entrada desarrollaré el protocolo clínico de actuación cuando queramos colocar el margen de nuestras restauraciones intrasulcarmente


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Hace unos días leí un protocolo sobre el orden en que se deben cementar las coronas individuales en el caso de una rehabilitación oral completa, elaborado por el profesor Gustavo Vernazza, profesional de enorme prestigio internacional. Me pareció muy interesante y me he tomado la libertad de publicarlo en esta entrada.

  1. Cementar los caninos superiores e inferiores. Una vez cementados comprobar el contacto bilateral y simultaneo de los mismos
  2. Probar los centrales superiores e inferiores y comprobar que permanece el contacto bilateral y simultaneo de los caninos. Los centrales deben de contactar menos que los caninos, situación que se conoce como acoplamiento anterior. Una vez chequeado se procede a su cementación
  3. Probar los laterales superiores e inferiores, comprobando los puntos de contacto interproximales y que los caninos continúan contactando de forma bilateral y simultanea. Los laterales contactan con menor intensidad que los caninos. Una vez chequeados, cementarlos
  4. Probar los segundos premolares de un lado, comprobando que existe contacto bilateral y simultáneo de los caninos y de los segundos premolares, así como una desoclusión correcta en protusiva y guía canina. Una vez chequeado se cementan y se procede de la misma manera con los segundos premolares del otro lado
  5. Probar los segundos molares de un lado comprobando que existe contacto bilateral y simultaneo de los caninos, de los segundos premolares y de estos segundos molares, así como una desoclusión correcta en protusiva y guía canina  Si todo va bien cementarlos y realizar lo mismo con los segundos molares del lado contrario.
  6. Probar los primeros premolares de un lado comprobando los contactos interproximales y  que existe contacto bilateral y simultaneo de los caninos, de los segundos premolares, de los segundos molares y de estos primeros premolares, así como una desoclusión correcta en protusiva y guía canina. Cementarlos y proceder igual con los primeros premolares del lado contrario
  7. Probar los primeros molares de un lado comprobando los contactos interproximales y  que el esquema oclusal deseado persiste. Cementarlos y proceder igual con los primeros molares del lado contrario

En el caso que el esquema oclusal deseado no sea una oclusión orgánica sino una función de grupo, se debe chequear la misma a medida que vamos cementando las coronas del sector posterior.